La única capaz de entristecer o alegrar. Todo y mucho más. La solemne hipnótica. Una Dalia bañada en obsesión. Todo un culto de feromonas a punto de aterrizar, sin limitaciones, sin restricciones.
Sin secretos.
Debido a que últimamente han estado utilizando las fotografías que subo al blog sin permiso y atribuyéndoselas a pesar de estar realizadas todas por mí, me he visto en la obligación de darles derechos de autor (así como a los textos).
De ahora en adelante su utilización sin permiso y sin reconocer el nombre de la autora, en este caso el mío, supondrá una demanda inmediata.