No todas las olas son la misma, pero siempre vuelve la misma a tí. Es el mismo agua, el mismo mar, el mismo oceáno. Por eso no llores porque tu ola al venir se vaya, porque cada ola nueva sigue siendo la misma que te abrazó por primera vez.
(Tanto la fotografía como el texto son originales y tienen derechos de autor su utilización sin consentimiento y sin nombrar a la autora suponen una demanda inmediata)
La única capaz de entristecer o alegrar. Todo y mucho más. La solemne hipnótica. Una Dalia bañada en obsesión. Todo un culto de feromonas a punto de aterrizar, sin limitaciones, sin restricciones.
Sin secretos.
Debido a que últimamente han estado utilizando las fotografías que subo al blog sin permiso y atribuyéndoselas a pesar de estar realizadas todas por mí, me he visto en la obligación de darles derechos de autor (así como a los textos).
De ahora en adelante su utilización sin permiso y sin reconocer el nombre de la autora, en este caso el mío, supondrá una demanda inmediata.
2 comentarios:
Esta entrada me ha encantado, tiene tanto de poética como de verdad.
Gracias por tu visita, volveré gustosa por aquí.
encantadora tu foto del perfil...
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